La prevención de riesgos no solo aplica a tu trabajo, sobre todo si estas embarazada. Pero si tienes la posibilidad, asegúrate de estar bien asesorada por tu tratante y por el prevencionista de riesgos de tu empresa (si es que cuentas con ese beneficio).
Igualmente, aquí te dejo algunos consejos:
Ten cuidado con las sustancias nocivas – se conciente de ellas y evítalas; de acuerdo a la Federación de Asociaciones de Matronas de España existen ciertas sustancias que no ayudan al buen desarrollo del feto ni a la salud de la mujer embarazada y dentro ellas puedes encontrar:
El tabaco, que afecta de manera directa al feto, aumentando el riesgo de problemas respiratorios, bajo peso, parto precoz y aborto.
La Cafeína, que no solo esta en el café, sino también en bebidas energéticas, algunos jugos, el chocolate y el té negro. Aunque no se sabe a ciencia cierta la cantidad de cafeina que puede provocar daño, si se conoce que está asociada con aumento de riesgo de aborto, parto prematuro y bajo peso al nacer.
Algunos Medicamentos también pueden afectar el embarazo, por lo cual es bueno estár en sintonía con tus tratantes y mantenerlos informados de tu condición de salud, sobre todo si padeces de alguna enfermedad que requiere tratamiento crónico.
El Alcohol, que es uno de los mayores riesgos para el feto, causa daño antes e incluso después del nacimiento. El consumo durante el embarazo se relaciona directamente con el “Sindrome de Alcoholismo Fetal” que podría relacionarse con problemas como:
Enfermedades cardíacas
Malformaciones
Déficit atencional
Problemas en la placenta
Sangrado vaginal
Hiperactividad
Autismo.
Cuidado con pasar mucho tiempo de pie, subir o bajar escaleras y transportar cosas pesadas, temas que abordamos en las secciones de embarazo y trabajo, y demandas físicas en el embarazo.
Atención con el exceso de ruido, los sonidos son un estímulo necesario para el desarrollo del sistema nervioso central y el aprendizaje del procesamiento de los sonidos, sobre todo desde la semana 20 en adelante. De hecho, dentro del útero, tu bebé escucha los latidos de tu corazón, los ruidos del estómago e intestinos, tu voz y lo que ocurre en el exterior. Sin embargo, cuando se trata de sonidos indeseables (o ruidos) hay que poner especial atención a la intensidad y la frecuencia de los mismos. Así, las bajas frecuencias son las que llegan al feto y, por lo mismo, hay que tener cuidado con la exposición regular y prolongada a estas frecuencias. Por ejemplo, el sonido de una cortadora de césped, sierra o sonidos del tráfico en forma continua por una jornada laboral de 8 horas si el nivel del sonido es de 90-100 dB o más. Aunque no hay estudios concretos que lo comprueben, se cree que podrían afectar la audición del feto y provocar estrés.
Las vibraciones fuertes, que abarcan todo el cuerpo como es el caso cuando se manejan tractores u otras maquinarias pesadas, puede suponer un riesgo para el embarazo en el último trimestre dado que podrían provocar abortos o partos prematuros.
Las temperaturas extremas, se asocian a riesgo de aborto, parto prematuro y bajo peso al nacer; aunque las razones aún se encuentran bajo estudio; sin embargo, la recomendación actual es que las mujeres embarazadas con situaciones laborales que las lleven a estar expuestas a temperaturas extremas (mayor a 36°o menor a 0°C) debiesen modificar sus condiciones de trabajo para evitar dicho riesgo.
Como siempre recuerda que la salud y la comodidad son lo primero y que para cuidar a otros, primero debes cuidarte tu.
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