Una publicación de la CDC, actualizada a mayo de 2021, indica que las mujeres embarazadas o con embarazo reciente poseen mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave por COVID-19, requerir hospitalización, cuidados intensivos e incluso uso de respirador; además, si una mujer con gestación en curso contrae la enfermedad por COVID-19 ve incrementado el riesgo de presentar un parto prematuro y de desarrollar otras complicaciones durante su embarazo como rotura prematura de membranas, restricción del crecimiento intrauterino o incluso aborto.
Por lo anteriormente descrito es razonable prestar atención a la sintomatología y otras señales para consultar; estas son:
Fiebre >37,8°C
Tos seca
Cansancio
Expectoración
Mialgia (dolores musculares)
Odinofagia (dolor al tragar)
Disnea (sensación de falta de aire)
Cefalea (dolor de cabeza)
Síntomas gastrointestinales
Antecedente de viaje o contacto con casos confirmados o personas con enfermedad respiratoria con síntomas característicos de COVID-19
El curso hospitalario o ambulatorio de la enfermedad dependerá de la gravedad de la misma; por lo tanto, aquellas pacientes de alto riesgo normalmente serán derivadas a hospitalización y corresponde a aquellas con:
Dificultad respiratoria
Hemoptisis (expectoración con sangre)
Dolor torácico
Signos de deshidratación
Hipotensión postural
Intolerancia a líquidos.
Confusión o lentitud mental.
Puede también que te deriven a un servicio de urgencias si caes en la categoría de paciente con riesgo moderado. Esto ocurriría si padeces de alguna comorbilidad, cursas un embarazo de alto riesgo o si no puedes llevar a cabo el cuidado y aislamiento pertinente en tu domicilio. En urgencias serás sometidas a algunos exámenes y evaluación clínica para determinar si es necesaria o no tu hospitalización.
Cuando hablamos de COVID-19 y embarazo es necesario hacer mención especial al proceso de parto. Esto es porque dependiendo de la evolución del embarazo y de la enfermedad por COVID-19 podría ser necesaria la realización de una cesárea, sobre todo si la mujer en gestación corresponde a un caso crítico de la enfermedad o se observa compromiso respiratorio materno aun cuando corresponda a un caso con enfermedad leve o moderada.
En relación a las vacunas, que es el tema de hoy en día, de acuerdo a una publicación de la CDC, se cree que es poco probable que representen un riego para personas en período de gestación, pero se reconoce que los datos actuales son limitados. Hasta ahora no se han reportado problemas para la seguridad de personas embarazadas que se vacunaron o para sus bebés. Sin embargo, si tienes dudas sobre si vacunarte o no, la CDC sugiere que consultes con tu médico tratante sobre lo siguiente:
La probabilidad de que te expongas al virus que causa el COVID-19.
Riesgos del COVID-19 para ti y para el feto o bebé.
Cuan bien funciona la vacuna para generar protección.
Efectos secundarios conocidos de la vacuna.
Información sobre la seguridad de vacunarse durante el embarazo.
Si la vacuna te permite transmitir anticuerpos al feto, si te vacunas en el tercer trimestre.
De cualquier manera, recuerda que para protegerte a ti y a los demás lo mejor es:
Utilizar mascarilla.
Mantener un metro de distancia con otras personas.
Evitar grandes aglomeraciones y espacios mal ventilados.
Lavar tus manos idealmente con agua y jabón frecuentemente.
Cubrir nariz y boca al toser o estornudar.
Limpiar y desinfectar las superficies de contacto diario.
Monitorizar tu salud a diario, es decir, prestar atención a los síntomas.
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