Un embarazo de alto riesgo es todo aquel en el cual existe una condición, ya sea de la madre, del feto o de ambos, que pone en riesgo el curso normal esperado de la gestación. Estos factores pueden presentarse antes o durante el proceso y aumentan la posibilidad de un parto prematuro o incluso aborto.
Dentro de los factores pre-gestacionales que pueden incidir en un embarazo de alto riesgo se encuentran:
Edad, de acuerdo a la Clínica Mayo existen mayores riesgos durante el embarazo para mujeres mayores de 35 años.
Estilo de vida, que se relaciona con el consumo de sustancias nocivas para la salud tales como tabaco, alcohol y drogas ilícitas.
Problemas de salud, como hipertensión, obesidad, diabetes, epilepsia, trastornos en la tiroides, cardíacos o sanguíneos, asma (sin control).
Embarazos previos, que hubiesen cursado con complicaciones tales como pre-eclampsia o parto prematuro, por ejemplo.
Por otro lado, algunos embarazos se vuelven de alto riesgo en el transcurso de los mismos como en los casos en que hay:
Posición anormal de la placenta
Bajo crecimiento fetal
Grupo Rh incompatible (madre/feto).
Embarazo múltiple.
El sangrado durante el embarazo es la principal señal que lleva a las mujeres a consultar por una potencial complicación durante el período de gestación; pero por lo general se le considera una señal de alarma cuando acontece desde la semana 20 en adelante. No afecta a un elevado número de casos pero sí implica un riesgo de pérdida del bebé o incluso una hemorragia, pero ojo que la cantidad de sangrado no siempre indica la gravedad de la causa.
El lado bueno es que los avances médicos permiten facilitar el diagnóstico; hoy en día contamos con la ecografía que permite identificar trastornos graves que pueden causar sangrado en el último trimestre de gestación, período durante el cual la presencia de sangrado puede implicar una hospitalización para supervisar tanto a la madre como al feto, y tratarlos de ser necesario.
Si presentas sangrado en el último trimestre sin factores de riego, generalmente se lo asociará con un “inicio de trabajo de parto” siempre que involucre una pequeña descarga vaginal de sangre mezclada con moco, que es lo que se conoce como expulsión del tapón mucoso.
Por otro lado, si tu embarazo es de alto riesgo o si el sangrado es considerable, independiente de la semana de gestación, probablemente se considerarán las causas más graves pero menos frecuentes como:
Desprendimiento prematuro de placenta
Placenta previa.
Vasa previa.
Desprendimiento uterino (muy poco frecuente).
Hablaremos brevemente sobre ellos más adelante. Por ahora, lo que debes tener en cuenta es que debes acudir con tu tratante si presentas sangrado en el último trimestre de gestación.
El tratamiento siempre es tratar la causa del sangrado, pero en ciertos casos el gold standar es el reposo ya sea absoluto, que generalmente implicará hospitalización para supervisar la salud de la mujer y el feto, e intervenir de ser necesario; o relativo, si el sangrado se detiene, el cual puedes realizar en casa con licencia médica.


