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jueves, 5 de agosto de 2021

PLACENTA ENVEJECIDA

 

En un ciclo normal del embarazo, hacia el final del mismo, la placenta comienza a “envejecer”, ello implica que la efectividad con que aporta nutrientes y oxígeno al feto desde la circulación de la madre comienza a disminuir paulatinamente. Como mencionamos antes, es un proceso normal, pero ¿Qué
 ocurre si sucede en forma temprana?

Algo importante a considerar es que existen grados de I a III en la maduración de la placenta y estos acontecen a lo largo de la gestación como un proceso normal. Cuando la placenta alcanza sus grados de envejecimiento II o III antes de la semana 34 se habla de envejecimiento prematuro de la misma.

Si el envejecimiento o calcificación de la placenta ocurre en forma temprana, su efectividad disminuirá y por consiguiente muy probablemente se apreciará retraso en el desarrollo intrauterino del feto debido a que el aporte de nutrientes y hormonas necesarios para su desarrollo es mucho más lento. Además, debido a que la función de transmisión de oxígeno y eliminación de desechos va disminuyendo, requerirás un control estricto de tu embarazo para monitorizar la respuesta de tu bebé a esta situación, llegando incluso a requerir una inducción del parto en forma prematura para evitar que tu bebé sufra daño.

Se cree que factores que predisponen a una calcificación prematura de la placenta son:

  • Fumar

  • Diabetes.

  • Hipertensión arterial materna.

  • Enfermedades vasculares y/o renales.

  • Algunas enfermedades autoinmunes.

  • Cesáreas anteriores.

Aún teniendo en cuenta estos factores, es difícil predecir el ciclo de vida de la placenta, pero se cree que los estilos de vida saludable podrían ayudar a disminuir el riesgo. De cualquier manera, debes llevar un control prenatal estricto y constante durante la gestación para la detección temprana, ya sea de un envejecimiento de la placenta como de cualquier alteración en el desarrollo de tu bebé.

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EMBARAZO Y LA PLACENTA

 


¿Qué es la placenta? Tiene una función fundamental en el embarazo, brinda oxígeno y nutrientes al bebé en crecimiento y, además, elimina los desechos de su sangre. Se encuentra unida a la pared del útero y de ella surge el llamado cordón umbilical.

De acuerdo a la Clínica Mayo, hay muchos factores que afectan la normalidad de la placenta, dentro de los que cabe la pena mencionar:

  • Edad de la madre, en especial aquellas mayores de 40 años.

  • Rupturas del saco amniótico antes del parto.

  • Presión arterial alta.

  • Embarazos múltiples.

  • Trastornos de la coagulación en la madre.

  • Cirugías de útero anteriores al embarazo.

  • Embarazos previos con antecedentes de problemas en la placenta.

  • Consumo de sustancias, sea tabaco y/o cocaína, por ejemplo.

  • Traumatismos abdominales a causas de caídas, accidentes automovilísticos u otro tipo de golpe en la zona; los cuales aumentan el riesgo de desprendimiento de placenta.

Aunque no es algo común, los problemas que podrían afectan a la placenta son los siguientes, siendo los dos primeros los de mayor ocurrencia:

  • Desprendimiento de placenta.

  • Placenta previa.

  • Placenta adherida.

  • Placenta retenida.

La sintomatología habitual cuando hay problemas de placenta corresponde a sangrado vaginal, dolor abdominal y/o de espalda, y contracciones uterinas. Son problemas difíciles de prevenir pero para los cuales siempre es bueno tomar precauciones como control periódico prenatal con tu médico tratante y no consumir sustancias nocivas.1

1“Placenta: cómo funciona, qué es lo normal. Extraída de Placenta: cómo funciona, qué es lo normal - Mayo Clinic

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EMBARAZO Y COVID-19

 


Una publicación de la CDC, actualizada a mayo de 2021, indica que las mujeres embarazadas o con embarazo reciente poseen mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave por COVID-19, requerir hospitalización, cuidados intensivos e incluso uso de respirador; además, si una mujer con gestación en curso contrae la enfermedad por COVID-19 ve incrementado el riesgo de presentar un parto prematuro y de desarrollar otras complicaciones durante su embarazo como rotura prematura de membranas, restricción del crecimiento intrauterino o incluso aborto.



Por lo anteriormente descrito es razonable prestar atención a la sintomatología y otras señales para consultar; estas son:

  • Fiebre >37,8°C

  • Tos seca

  • Cansancio

  • Expectoración

  • Mialgia (dolores musculares)

  • Odinofagia (dolor al tragar)

  • Disnea (sensación de falta de aire)

  • Cefalea (dolor de cabeza)

  • Síntomas gastrointestinales

  • Antecedente de viaje o contacto con casos confirmados o personas con enfermedad respiratoria con síntomas característicos de COVID-19



El curso hospitalario o ambulatorio de la enfermedad dependerá de la gravedad de la misma; por lo tanto, aquellas pacientes de alto riesgo normalmente serán derivadas a hospitalización y corresponde a aquellas con:

  • Dificultad respiratoria

  • Hemoptisis (expectoración con sangre)

  • Dolor torácico

  • Signos de deshidratación

  • Hipotensión postural

  • Intolerancia a líquidos.

  • Confusión o lentitud mental.



Puede también que te deriven a un servicio de urgencias si caes en la categoría de paciente con riesgo moderado. Esto ocurriría si padeces de alguna comorbilidad, cursas un embarazo de alto riesgo o si no puedes llevar a cabo el cuidado y aislamiento pertinente en tu domicilio. En urgencias serás sometidas a algunos exámenes y evaluación clínica para determinar si es necesaria o no tu hospitalización.



Cuando hablamos de COVID-19 y embarazo es necesario hacer mención especial al proceso de parto. Esto es porque dependiendo de la evolución del embarazo y de la enfermedad por COVID-19 podría ser necesaria la realización de una cesárea, sobre todo si la mujer en gestación corresponde a un caso crítico de la enfermedad o se observa compromiso respiratorio materno aun cuando corresponda a un caso con enfermedad leve o moderada.



En relación a las vacunas, que es el tema de hoy en día, de acuerdo a una publicación de la CDC, se cree que es poco probable que representen un riego para personas en período de gestación, pero se reconoce que los datos actuales son limitados. Hasta ahora no se han reportado problemas para la seguridad de personas embarazadas que se vacunaron o para sus bebés. Sin embargo, si tienes dudas sobre si vacunarte o no, la CDC sugiere que consultes con tu médico tratante sobre lo siguiente:

  • La probabilidad de que te expongas al virus que causa el COVID-19.

  • Riesgos del COVID-19 para ti y para el feto o bebé.

  • Cuan bien funciona la vacuna para generar protección.

  • Efectos secundarios conocidos de la vacuna.

  • Información sobre la seguridad de vacunarse durante el embarazo.

  • Si la vacuna te permite transmitir anticuerpos al feto, si te vacunas en el tercer trimestre.



De cualquier manera, recuerda que para protegerte a ti y a los demás lo mejor es:

  • Utilizar mascarilla.

  • Mantener un metro de distancia con otras personas.

  • Evitar grandes aglomeraciones y espacios mal ventilados.

  • Lavar tus manos idealmente con agua y jabón frecuentemente.

  • Cubrir nariz y boca al toser o estornudar.

  • Limpiar y desinfectar las superficies de contacto diario.

  • Monitorizar tu salud a diario, es decir, prestar atención a los síntomas.

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PREVENCION DE RIESGOS Y EMBARAZO

 


La prevención de riesgos no solo aplica a tu trabajo, sobre todo si estas embarazada. Pero si tienes la posibilidad, asegúrate de estar bien asesorada por tu tratante y por el prevencionista de riesgos de tu empresa (si es que cuentas con ese beneficio).


Igualmente, aquí te dejo algunos consejos:

Ten cuidado con las sustancias nocivas – se conciente de ellas y evítalas; de acuerdo a la Federación de Asociaciones de Matronas de España existen ciertas sustancias que no ayudan al buen desarrollo del feto ni a la salud de la mujer embarazada y dentro ellas puedes encontrar:

      1. El tabaco, que afecta de manera directa al feto, aumentando el riesgo de problemas respiratorios, bajo peso, parto precoz y aborto.

      2. La Cafeína, que no solo esta en el café, sino también en bebidas energéticas, algunos jugos, el chocolate y el té negro. Aunque no se sabe a ciencia cierta la cantidad de cafeina que puede provocar daño, si se conoce que está asociada con aumento de riesgo de aborto, parto prematuro y bajo peso al nacer.

      3. Algunos Medicamentos también pueden afectar el embarazo, por lo cual es bueno estár en sintonía con tus tratantes y mantenerlos informados de tu condición de salud, sobre todo si padeces de alguna enfermedad que requiere tratamiento crónico.

      4. El Alcohol, que es uno de los mayores riesgos para el feto, causa daño antes e incluso después del nacimiento. El consumo durante el embarazo se relaciona directamente con el “Sindrome de Alcoholismo Fetal” que podría relacionarse con problemas como:

        • Enfermedades cardíacas

        • Malformaciones

        • Déficit atencional

        • Problemas en la placenta

        • Sangrado vaginal

        • Hiperactividad

        • Autismo.


Cuidado con pasar mucho tiempo de pie, subir o bajar escaleras y transportar cosas pesadas, temas que abordamos en las secciones de embarazo y trabajo, y demandas físicas en el embarazo.


Atención con el exceso de ruido, los sonidos son un estímulo necesario para el desarrollo del sistema nervioso central y el aprendizaje del procesamiento de los sonidos, sobre todo desde la semana 20 en adelante. De hecho, dentro del útero, tu bebé escucha los latidos de tu corazón, los ruidos del estómago e intestinos, tu voz y lo que ocurre en el exterior. Sin embargo, cuando se trata de sonidos indeseables (o ruidos) hay que poner especial atención a la intensidad y la frecuencia de los mismos. Así, las bajas frecuencias son las que llegan al feto y, por lo mismo, hay que tener cuidado con la exposición regular y prolongada a estas frecuencias. Por ejemplo, el sonido de una cortadora de césped, sierra o sonidos del tráfico en forma continua por una jornada laboral de 8 horas si el nivel del sonido es de 90-100 dB o más. Aunque no hay estudios concretos que lo comprueben, se cree que podrían afectar la audición del feto y provocar estrés.


Las vibraciones fuertes, que abarcan todo el cuerpo como es el caso cuando se manejan tractores u otras maquinarias pesadas, puede suponer un riesgo para el embarazo en el último trimestre dado que podrían provocar abortos o partos prematuros.


Las temperaturas extremas, se asocian a riesgo de aborto, parto prematuro y bajo peso al nacer; aunque las razones aún se encuentran bajo estudio; sin embargo, la recomendación actual es que las mujeres embarazadas con situaciones laborales que las lleven a estar expuestas a temperaturas extremas (mayor a 36°o menor a 0°C) debiesen modificar sus condiciones de trabajo para evitar dicho riesgo.


Como siempre recuerda que la salud y la comodidad son lo primero y que para cuidar a otros, primero debes cuidarte tu.

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EMBARAZO DE ALTO RIESGO Y REPOSO

 


Recuerda que el embarazo de alto riesgo se diagnostica cuando la salud, ya sea de la madre o fetal, se encuentra subóptima para lo que se considera un embarazo normal; afecta a cerca de un 20% de los embarazos.


Si estás cursando un embarazo de alto riesgo y te indicaron reposo, los motivos dependen del trimestre en el que te encuentres.

  • Durante el primer trimestre, que va de la semana 0 a la 12, se indica reposo si presentas sangrado o si tu sintomatología es incompatible con la vida diaria, como vómitos explosivos y en exceso pese a que te encuentras tomando el tratamiento que te dio tu tratante.

  • Durante el segundo trimestre, que va de la semana 13 a la 28, se indica reposo si presentas contracciones repetitivas, pues se asocia a trabajo de parto prematurpo y requiere más estudios, tratamiento y reposo.

  • Durante el tercer trimestre, que va de la semana 29 a la 40, también puede ser por presencia de contracciones que lleven a sospechar parto prematuro, o sangramiento.


Inmependiente del trimestre, si te indicaron reposo y estas llevándolo en casa, debes tener claro que eso indica lo siguiente:

  • Evitar levantar objetos pesados (de más de 9 kilos)

  • No realizar entrenamientos de fuerza.

  • Evitar los ejercicios extenuantes y reemplazarlos por caminatas ligeras y breves.

  • Si no estas con licencia médica, deberás cambiar tus horarios de trabajo, aunque los siguietnes consejos también aplican a tu vida diaria fuera de lo laboral:

    • No superar 40 horas semanales.

    • No realizar turnos de noche.

    • No permanecer mucho tiempo de pie.

    • No realizar trabajos físicos pesados

  • Probablemente debas suspender toda actividad sexual.


El lado oscuro del reposo absoluto tiene que ver con otros riesgos para la salud, tales como:

  • Trombosis venosa

  • Disminuciónd e la masa ósea.

  • Desacondicionamiento muscular y cardiovascular.

  • Estrés provocado por el sentimiento de culpa, es decir:

    • No es tu primer embarazo y tienes a tu cargo el cuidado de tus hijos mayores.

    • Preocupaciones por la pérdida de trabajo debido a las nuevas restricciones.

    • Preocupaciones por las finanzas familiares asociadas al aumento de consultas médicas, urgencias u hospitalarias por la condición de salud actual.


Sea cual sea el caso, si tu tratante te indicó reposo, estás en todo tu derecho que te explique los motivos de ellos y que te aconseje de la mejor manera para compaginarlo con tu día a día.

Si estás cursando estudios o tienes problemas con tu trabajo, siempre está la opción de la licencia médica de ser necesaria o de un certificado que avale los cambios que debes realizar.

Estás en todo tu derecho de pedir ayuda con el cuidado de tus hijos mayores, ya sea a tu pareja, familiares o amigos. Recuerda que cuando cuidas a otros, lo primero que debes asegurar es el cuidado de ti misma.

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Salud y Cosas - Embarazo - Ejercicio

Bienvenidos estimados lectores. Aquí les dejo la video cápsula de Salud y Cosas correspondiente a la sección embarazo. En esta oportunidad s...