En un ciclo normal del embarazo, hacia el final del mismo, la placenta comienza a “envejecer”, ello implica que la efectividad con que aporta nutrientes y oxígeno al feto desde la circulación de la madre comienza a disminuir paulatinamente. Como mencionamos antes, es un proceso normal, pero ¿Qué
ocurre si sucede en forma temprana?
Algo importante a considerar es que existen grados de I a III en la maduración de la placenta y estos acontecen a lo largo de la gestación como un proceso normal. Cuando la placenta alcanza sus grados de envejecimiento II o III antes de la semana 34 se habla de envejecimiento prematuro de la misma.
Si el envejecimiento o calcificación de la placenta ocurre en forma temprana, su efectividad disminuirá y por consiguiente muy probablemente se apreciará retraso en el desarrollo intrauterino del feto debido a que el aporte de nutrientes y hormonas necesarios para su desarrollo es mucho más lento. Además, debido a que la función de transmisión de oxígeno y eliminación de desechos va disminuyendo, requerirás un control estricto de tu embarazo para monitorizar la respuesta de tu bebé a esta situación, llegando incluso a requerir una inducción del parto en forma prematura para evitar que tu bebé sufra daño.
Se cree que factores que predisponen a una calcificación prematura de la placenta son:
Fumar
Diabetes.
Hipertensión arterial materna.
Enfermedades vasculares y/o renales.
Algunas enfermedades autoinmunes.
Cesáreas anteriores.
Aún teniendo en cuenta estos factores, es difícil predecir el ciclo de vida de la placenta, pero se cree que los estilos de vida saludable podrían ayudar a disminuir el riesgo. De cualquier manera, debes llevar un control prenatal estricto y constante durante la gestación para la detección temprana, ya sea de un envejecimiento de la placenta como de cualquier alteración en el desarrollo de tu bebé.